jueves, 20 de enero de 2011

Observacion en el aeropuerto. Son las 12:13

Veo unas cuantas parejas, unas jovenes; otras viejas.
Hay una chica solitaria,con gafas, sentada en frente de mi. Mira a ambos lados esperando a alguien, o a que algo pase.
Yo, al igual que ella, llevo gafas, y tambien estoy sola (que no solitaria.)


Las parejas jovenes se medio abrazan, mirando a veces lo que pasa alrededor. Supongo que ahi esta lo bueno de andar siempre con alguien. Permite el lujo egoista de concentrarse en el otro, haciendo caso a lo ajeno solo de vez en cuando.

Observando y calculando, existe una remota posibilidad de que vuelva a ver a todas las vidas que se mueven.
Aqui todo se resume al movimiento espontaneo: Caras nunca vistas que van, vienen. Pupilas que se cruzan una y no mas veces. Y como no, ruedecillas de maleta que se acercan o se alejan al compas de un trocoto molesto...

Los viajes, ademas del aporte personal y cultural, regalan lo que yo llamo autotiempo. Es como si el movimiento unido a las vistas de un todo-en-general y un nada-en-particular den el impulso para parar y ponerte a pensar en ti, tu y relacionados.

Cada pequeno dia de cada minuscula vida se ve hoy mas claro que nunca. Por eso hoy
(dia lluvioso) procuro absorver cual esponja cada indicio y senal de la misma.

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